Son momentos difíciles, no solo ya por el hecho en sí de toda esta pandemia, los fallecidos, enfermos, el riesgo de contagio, el no trabajar, el confinamiento en nuestros hogares, etc. sino por la duración de la situación, el tiempo que llevamos lejos de la normalidad, de nuestros lugares de trabajo, de nuestros compañeros, amigos y, sobre todo, de nuestros familiares.
Estamos a la espera de que las cosas vayan mejorando, aunque sea poco a poco. Estamos a la espera de que los contagios disminuyan, estamos a la espera de que cesen las muertes, los contagios y que vayamos en la dirección de una recuperación de nuestras vidas.
Lo deseamos, lo queremos, lo esperamos.
Estamos a la espera.
